¿Cómo reducir la huella hídrica y ser consumidores responsables?

Huella de carbono, huella ecológica, huella hídrica… Son diferentes los términos que han surgido en los últimos tiempos para medir el paso del ser humano por la Tierra, las marcas que dejamos en la naturaleza según nuestra forma de producir, consumir y deshacernos de los restos.

Necesitamos agua para vivir y nuestras actividades diarias están basadas en el consumo de agua. Si nos paramos a pensar, desde que nos levantamos directa o indirectamente estamos haciendo un del recurso hídrico. Ya sea el agua que utilizamos al ducharnos, el agua que ha sido necesaria para alimentar el animal cuya carne estamos comiendo o para cultivar los vegetales que incorporamos en nuestra dieta diaria.

De una forma u otra consumimos y contaminamos el agua y la huella hídrica se encarga de medir el consumo diario que de forma directa o indirecta que hacemos de este recurso.

¿Qué es la huella hídrica?

La huella hídrica es un indicador acuñado por Arjen Hoekstra, profesor del Instituto para la Educación relativa al Agua de la UNESCO. Este concepto se entiende como un indicador global del uso del agua dulce que realizamos en nuestra vida diaria de forma directa o indirecta.

Entendiendo de forma directa el consumo y contaminación del agua que realizamos desde nuestro hogar e indirecta el uso y contaminación asociado a la producción de los bienes y servicios que consumimos.

Dentro de la huella hídrica podemos distinguir tres tipos:

  • Huella hídrica azul: hace referencia al consumo de agua de la superficie y la subterránea.
  • Huella hídrica verde: se entiende como huella hídrica verde la cantidad de agua procedente de la lluvia y que es aprovechada en distintos procesos de producción especialmente en el sector agrícola.
  • Huella hídrica gris: es aquel volumen de agua dulce que se requiere para absorber los contaminantes que contiene para devolver este recurso a la cuenca de origen con la misma calidad con la que se obtuvo y todo ello de acuerdo con la normativa existente de calidad ambiental y con los parámetros establecidos.

¿Qué podemos hacer para reducir nuestra huella hídrica?

Hay que tener en cuenta que para reducir nuestra huella hídrica tenemos que ir más allá del simple consumo diario y directo que hacemos del agua. Está bien que cerremos que evitemos mantener grifos abiertos, las duchas de mucho tiempo o cualquier otro derroche de agua. Pero también es importante tomar conciencia del agua que se necesita para la producción de bienes y servicios.

Por ello, estas son algunas de las medidas que podemos aplicar para reducir nuestra huella hídrica:

  • Esperar a que la lavadora esté completa y realizar lavados cortos.
  • Igual con el lavavajillas. Ponlo en funcionamiento cuando esté lleno.
  • Aprovecha el agua de la lluvia para regar las plantas.
  • Instala sistemas en tu hogar que ayuden a reducir el consumo de agua como por ejemplo limitadores de caudal o el sistema duo de la cisterna.
  • Consume más vegetales y menos carne. Se necesitan muchos más litros para producir un kilo de carne que para cultivar un kilo de cualquier verdura.

Un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Madrid ha determinado que la huella hídrica vinculada al desperdicio de alimentos en España suponen 2.095 hm3, o lo que es lo mismo, 131 litros diarios por persona.

Algunos datos

Reducir la Huella Hídrica

En definitiva, piensa que mientras en los países con más recursos hídricos hacemos un uso en ocasiones innecesario, hay regiones en todo el mundo donde tienen que caminar kilómetros diarios para poder obtener tan solo un poco de agua.

En concreto, según la ONU, 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

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