¿Cómo limpiar de forma ecológica?

Ácido etilendiaminotetraacético (EDTA), tripolifosfato, propilenglicol, fenol, paradiclorobenceno, amoníaco, ácido clorhídrico, hipoclorito de sodio y un largo etcétera son los componentes químicos que aparecen en las etiquetas de los productos de limpieza que usamos a diario.

Pueden parecerte de otro idioma estas palabrejas tan difíciles de pronunciar pero son las sustancias químicas que utilizamos para mantener nuestros hogares libres de bacterias. ¿Has pensado alguna vez en llevar a cabo una limpieza ecológica?

La limpieza ecológica es lo opuesto a la utilización de estos productos químicos. Pues los elementos que incluyen los fregasuelos, limpiacristales, en definitiva los distintos desinfectantes que empleamos para eliminar la suciedad son, en su mayoría, tóxicos. Es decir, pueden producir desde reacciones alérgicas en las personas hasta otros síntomas más complicados.

Pero su impacto no sólo afecta a la salud de quienes lo utilizan también suponen un peligro para el medioambiente al emitirse sustancias nocivas.

Puede que no lo percibas o que te parezca exagerado cuando tiramos a la basura los envases de estos productos que contienen diferentes químicos o lanzamos por el desagüe su impacto en el medioambiente es inminente.

Así, la alternativa es la limpieza ecológica a través de productos sostenibles cuya composición no entrañe ninguna amenaza para la salud o el medioambiente.

Limpieza ecológica con productos inocuos

Entendemos que es muy cómodo ir al supermercado y comprar mil productos diferentes para cada tipo de superficie pero esto no es lo más adecuado si hablamos de la protección del planeta.

Puedes preguntarle a tus abuelos cómo lo hacían. Si ellos eran capaces de mantener la casa limpia con productos ecológicos y, normalmente, elaborados en casa, nosotros también podemos.

Cristales translúcidos

Es posible mantener los cristales libres de manchas y la limpieza ecológica es la solución. Lo primero que necesitaremos es un trapo o algo similar con el que limpiarlos.

Puede parecerte extraño pero utilizar el periódico que te leíste esta mañana mientras desayunaba puede ser una buena alternativa para retirar el producto de los cristales. Si aún no lo has probado ya puedes ponerte el lío. También puedes emplear la típica camiseta vieja destinada a ser trapo.

Para elaborar la mezcla con la que eliminar la suciedad de nuestros cristales o espejos combinaremos vinagre con agua en un pulverizador y ¡ventanas relucientes!

Madera limpia y cuidada

Sabemos que la madera requiere cuidados más específicos que cualquier otro material. En el mercado solemos encontrar aerosoles indicados para estas superficies, sin embargo, el impacto ambiental de estos elementos desaconseja su empleo.

Los aerosoles emiten al aire sustancias como nitrógeno o monóxido de carbono perjudiciales para el planeta.

Una alternativa de limpieza ecológica de la madera es mezclar aceite de oliva con vinagre blanco y aplicar con la ayuda de un paño. Espera a que la superficie esté completamente seca para colocar cosas encima y que no quedan marcas.

Grifos relucientes sin cal

La limpieza ecológica de los grifos de la cocina y el baño es sencilla: bastará combinar el jugo de un limón con vinagre blanco. Ayúdate de un algodón o cualquier trapo para aplicarlo, al instante desaparecerá la capa blanca de cal.

Ropa suave y sin químicos

Normalmente a los detergentes y suavizantes se les añaden componentes químicos para que formen más espuma o distintos pigmentos para darles color. Su final siempre es el mismo: acabar en los desagües por lo que acaban siendo perjudiciales para el medioambiente.

Una opción ecológica para aportar esa suavidad extra a nuestras prendas es utilizar vinagre y añadirle algunas gotas de cualquier aceite esencial. El aceite le aportará el olor extra que más nos guste, sin embargo el vinagre solo ya actuará como suavizante.

Como ves, sí se puede llevar a cabo una limpieza ecológica libre de productos que amenazan la seguridad del planeta. Además las alternativas que os hemos propuestos utilizan productos cotidianos que, normalmente, tenemos por casa.

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