La sequía ha generado una caída del 51% en la producción de energía hidráulica

La falta de lluvias en nuestro país y el descenso del nivel de los embalses están dando lugar a elevadas emisiones de CO2.

La sequía permanente a la que está sometida España en este momento está perjudicando a la producción de energía hidráulica, cuyo descenso ha supuesto un 51%.

Si comparamos la producción de energía hidráulica de lo que llevamos de año con la generada el año anterior durante el mismo período, las cifras muestran un descenso del 51%.

Durante este año, de enero a agosto, sólo se han generado 15.635 GW de energía hidráulica por hora. En detrimento de esta fuente de energía, otras fuentes han tenido que suplir dicha producción, de tal modo que la energía producida a partir de carbón ha aumentado en un 57,9% respecto a 2016 y la de ciclo combinado en un 43,1%.

Además de este aumento en la producción de energía a partir de fuentes no renovables y de los crecientes niveles de emisiones de CO2, otro de los problemas derivados de la sequía es el incremento en el precio de la energía, puesto que la hidráulica es una de las más baratas.

La emisión de gases de efecto invernadero en nuestro país está fuertemente relacionada con el clima por lo que esta sequía influye enormemente en que se disparen los niveles de gases contaminantes.

Además, la falta de energía producida por por fuentes renovables se ve compensada por las convencionales, y por tanto no renovables. Dando lugar finalmente a una contaminación doble, suponiendo un retroceso en la lucha contra el cambio climático.

A esta caída de la producción de energía hidráulica también se suma la disminución de la eólica en un 11% respecto a 2016.

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