¿Cómo hacer compost en casa?

Producimos desechos a un ritmo mucho mayor que la capacidad de absorción de nuestro planeta. Aprovechar nuestros residuos para elaborar compost puede ser una buena alternativa para reducir el impacto de nuestra basura en el medio.
¿Cómo hacer compost en casa?

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Los jardines y huertos urbanos son prácticas ecológicas que están cobrando cada día más popularidad e importancia en nuestras ciudades. No solo ayudan a limpiar el aire o a reducir los «food miles» al consumir frutas y verdura de temporada cosechadas por nosotros mismos, nuestros vecinos o un colectivo, también resulta un ejercicio muy favorable a la hora de adoptar un modo de vida más sostenible, concienciado y consciente de nuestro impacto en el medio ambiente.

Pero, si realmente te atrae la idea de los jardines o huertos urbanos, ¿por qué no ir más allá en nuestra cruzada por un modelo de desarrollo sostenible? Para ello podemos evitar comprar directamente un abono comercial y optar por crear nuestro propio abono natural o compost. En esta ocasión veremos qué es el compost y cómo podemos crear nuestra propia central de producción en casa.

¿Qué es el compost?

El compost es la materia que obtenemos como resultado del proceso de oxidación controlado al que sometemos a una serie de materiales orgánicos como lodos, estiércol, residuos agropecuarios, etc. Este proceso de oxidación controlado recibe el nombre de compostaje.

Una vez finalizado el proceso de compostaje, obtenemos nuestro preciado compost, una sustancia de aspecto terroso, sin malos olores y libre de patógenos.

Como ya sabrás, el uso más popular del compost es para la agricultura y la jardinería; sin embargo, esta sustancia también se suele utilizar en paisajismo, control de la erosión, recubrimientos y recuperación de suelos dañados.

¿Quiénes son los responsables de originar el compost?

Lo que está claro es que el compost no se obtiene por ciencia infusa; dependemos de un abanico de pequeños seres vivos para obtener nuestro abono natural. Estos diminutos agentes encargados de la descomposición pueden dividirse en dos grupos según su tamaño:

  • Microscópicos: En este caso estamos hablando de bacterias y otros microorganismos, hongos, protozoos y actinobacterias. Estos seres vivos son los encargados de aprovechar los componentes de la materia descompuesta para producir el compost.
  • Macroscópicos: A este grupo pertenecen las lombrices de tierra, las hormigas, los caracoles, las babosas, los milpiés, las cochinillas, etc. Ellos son los que consumen y, por tanto, degradan la materia prima de nuestro compost.

¿Qué materia orgánica podemos reciclar en forma de compost?

En principio, cualquier materia orgánica es biodegradable; sin embargo, a la hora de hacer compost, no todas se degradan al mismo tiempo o incluso son válidas. Por ello, se suele agrupar en:

  • De descomposición rápida, como hojas frescas, restos de césped, estiércol de animales, malezas, etc.
  • De descomposición lenta, como restos de frutas y verduras, paja, restos de plantas, estiércol de caballos o vacas, flores viejas y plantas de macetas, desbroces de setos jóvenes, malezas perennes y lechos de conejos.
  • De descomposición muy lenta, como desbroces de setos duros, ramas podadas, aserrín, cáscaras de huevos y frutos secos, flores, huesos de frutas, etc.

Y en cuanto a las cantidades que podemos añadir a nuestro compost, observamos:

  • En pequeñas cantidades, como las cenizas de madera, los periódicos y los cartones, servilletas y envases de papel.
  • No se pueden utilizar, como la carne y el pescado, los productos derivados lacteos, aquellos que contengan levaduras y grasas, cenizas de carbón, heces de perros y gatos, revistas a color, filtros de cigarrillos y tejidos sintéticos.

¿Cómo hacer compost casero?

El proceso para hacer compost puede llegar a ser bastante sencillo y efectivo si seguimos correctamente una serie de pasos y consejos.

Lo primero que deberemos hacer para comenzar a producir nuestro propio compost es encontrar un recipiente adecuado para nuestros materiales orgánicos. Puede ser prácticamente cualquier recipiente, incluso mejor si se trata de un objeto reciclado. Si se trata de un tiesto o caja de plástico, es importante realizar una serie de agujeros en la parte de abajo y colocar una primera capa de materiales secos para impedir que la base del recipiente se pudra.

El segundo paso, finalmente, es ir añadiendo las distintas capas de materiales y residuos. Para ellos, es importante empezar por una capa de tierra y otros materiales secos e ir añadiendo capa tras capa, intercalando materiales húmedos y secos, para finalizar, una vez más con una última capa de tierra.

El tercer y último paso es ir regando nuestro compost para mantener así un nivel correcto de humedad, sin llegar a encharcar nuestra torre de residuos.

Como verás, realizar tu propio compost casero resulta extremadamente sencillo y gratificante. Mediante esta beneficiosa práctica ecológica y sostenible, podemos obtener un abono completamente natural que nos puede ayudar a reducir el consumo de materias primas y, de paso, reducir el coste de nuestros propios alimentos./