COP25, una nueva oportunidad para salvar el planeta

La COP25 afronta su semana decisiva. Durante estos días los líderes internacionales deben fijar objetivos a cumplir para revertir la crisis climática.
COP25, una nueva oportunidad para salvar el planeta
Desde el pasado 2 y hasta el próximo 13 de diciembre se está celebrando la vigésima quinta edición de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático —COP25— en Madrid.

El encuentro que reúne a actores internacionales de casi 200 países del mundo tenía previsto su realización en Chile pero tras las revueltas acontecidas se decidió cambiar la sede de la COP25 a Madrid donde está siendo presidida por el país latinoamericano.

El objetivo principal de este evento es establecer acuerdos definitivos y, por supuesto, efectivos que involucre a cuanto más estados posibles para solventar la actual crisis climática.

Fue durante el famoso ‘Acuerdo de París’ en 2015 cuando se fijaron unos objetivos para este fin —frenar el calentamiento global— que pretendían ser alcanzados por los firmantes de manera progresiva, sin embargo, solo unos cuantos países han caminado por la senda marcada para reducir las emisiones y mantener la temperatura de la Tierra por debajo de 1,5 ºC.

La celebración de esta Conferencia es gran importancia pues apenas faltan unos días para entrar en 2020, año en el que los firmantes del Acuerdo de París deberán ampliar medidas de cara al objetivo final de cero emisiones.

Durante esta semana, la última de la Conferencia, se esperan establecer acuerdos firmes, más ambiciosos que los actuales y marcar un camino en el que todos los líderes internacionales aporten soluciones concretas.

Más que un deber, una urgencia

La crisis climática que atraviesa el planeta ya no se resuelve aplicando pequeños cambios de hábitos en la ciudadanía. El problema es de una magnitud mucho mayor en la que deben involucrarse los actores internacionales estableciendo prácticas eficientes y contundentes y, sobre todo, plazos estrictos para su cumplimiento.

Ya lo han advertido en numerosas ocasiones los expertos y es que de continuar sin aplicar medidas efectivas contra la crisis climática, en 2035 podríamos alcanzar el punto de no retorno,. Esto significa que los efectos derivados serían irreversibles con las consecuencias para humanidad que ello supondría.

La COP25 se desarrolla en un contexto paradójico, pues hace pocos días conocíamos los datos del desastre y es que las emisiones de CO2 a la atmósfera alcanzaron el pasado año 2018 cifras históricas, aumentando hasta en un 147%.

Asimismo, en el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se recogía la necesidad de reducir las emisiones al 7,6% anual desde el próximo 2020 hasta 2030 “para cumplir el objetivo acordado internacionalmente de limitar el aumento de las temperaturas a 1,5ºC en comparación con niveles preindustriales”.

¿Qué acciones frenarían la crisis climática?

En antiguos posts hemos hablado de algunas prácticas que ayudarían a revertir la actual crisis climática y a promover el cuidado y la protección del medioambiente. No obstante, las acciones necesarias ahora para que esto ocurra requieren de un esfuerzo más ambicioso y mucho mayor que el que los ciudadanos pueden afrontar.

Es urgente que todos los ciudadanos demos un giro a nuestras vidas y abandonemos el modelo de consumismo que, en gran parte, nos ha llevado a esta situación pero las medidas que ahora se requieren dependen de la implicación de los actores internacionales.

En este momento, urge acabar con los combustibles fósiles y realizar la transición energética donde las energías renovables sean las únicas fuentes que cubran la demanda mundial de este recurso.

Asimismo, las emisiones de CO2 deben ser reducidas drásticamente a los niveles preindustriales para lo que además de abandonar las tradicionales fuentes de energía, se precisa también incentivar la movilidad sostenible y, como no, reducir la huella ecológica de los procesos productivos.

En definitiva, se trata de analizar con el fin de aportar soluciones al impacto ambiental de todas y cada una de las actividades humanas.

La COP25 se presenta como la oportunidad más preciada desde que se iniciaran estas conferencias y con ellas las distintas medidas destinadas a frenar los efectos, pronto irreversibles, del calentamiento global.

La próxima COP, la COP26, se celebrará en 2020 en Glasgow, esperemos, que para entonces los acuerdos adoptadas en esta se estén cumpliendo y surtiendo efecto.

Es #TiempoDeActuar, la crisis climática no puede esperar.