Impacto ambiental del coronavirus

Hoy hablaremos de cómo afecta el coronavirus al medioambiente tanto de forma positiva como también algo negativa.
Impacto ambiental del coronavirus

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Desde que el pasado mes de diciembre de 2019 saltara la alarma de un virus hasta ahora desconocido en la ciudad china de Wuhan, los casos confirmados a 18 de marzo de 2020 superan los 190.000 en todo el mundo.

La consecuencia más devastadora, sin duda, hasta el momento ha sido la mortalidad a causa del conocido como coronavirus Covid-19 que en estos momentos son más de 7.000 los fallecidos. No obstante, cabe recordar, a fin de no entrar en pánico, que las muertes encuentran su explicación en la complicación del virus con patologías previas, por lo que, en la mayoría de los casos ha afectado a personas mayores.

Tras darse a conocer la rápida propagación del virus que se ha convertido en pandemia, según define la Organización Mundial de la Salud (OMS), los países más afectados han sido China, Italia, Irán y España, pues son los que cuentan en la actualidad con un mayor número de casos confirmados.

Pese a que la mayoría de los mandatarios mundiales ya han adoptado estrictas medidas para frenar la propagación, una parte importante de estas recaen en la responsabilidad civil. En este caso, son varios los países que han llamado al confinamiento, al quedarse en casa sin salir y mantener contacto exterior a no ser que sea estrictamente necesario, como norma de precaución.

Ha sido esta disposición la que ha provocado el bloqueo de la actividad industrial, suponiendo el cierre de aquellas empresas que no sean imprescindibles para mantener el suministro de bienes y servicios de primera necesidad.

Es aquí, donde, por el momento, podemos hablar del único impacto positivo que hasta ahora nos deja el coronavirus: la reducción de la contaminación.

Menos actividad, menos CO2 en la atmósfera

Así lo anunciaron esta semana diferentes diarios nacionales y es que la ESA (Agencia Espacial Europea por sus siglas en inglés) ha mostrado vídeos de los satélites que dejan una evidente disminución de los gases derivados de la actividad humana desde que comenzara a hablarse del coronavirus. Asimismo, la ESA publicaba recientemente en su web oficial imágenes del satélite Copernicus Sentinel-5P donde se puede observar la reducción de la contaminación del aire en Italia, datos que coinciden con el bloqueo nacional para evitar la propagación del Covid-19.

Por tanto, sí, es evidente que las emisiones de GEI, derivadas, en gran parte, de la actividad industrial y humana en el mundo, se han visto reducidas como consecuencias de las medidas adoptadas para frenar el contagio de este nuevo virus para que el todavía no existe vacuna.

También circulan por la red imágenes de esta misma agencia que dejan ver que China, uno de los países con mayores niveles de contaminación del mundo, también había reducido sus emisiones de CO2.

Reducción del tráfico

La reducción de emisiones de CO2 que coincide con la actual crisis del coronavirus, además de encontrar su explicación en el cese de ciertas actividades industriales, también puede tener cierta relación con la restricción del transporte en diferentes niveles.

Pese a que estas restricciones son forzadas dada la situación de excepcionalidad provocada por el coronavirus, tal vez, sea momento de reflexionar acerca de nuestras acciones diarias que lejos de frenar la contaminación, la intensifican.

Contaminación de mares y océanos

Es también preocupante los restos de material sanitario encontrado recientemente en las playas de distintas islas del archipiélago de Soko, situado entre Hong Kong y Lantau. Aquí os dejamos un enlace a La Vanguardia, medio que recogía hace unos días esta información.

Recordemos, que el creciente aumento de casos notado en la curva de contagios ha provocado y continuará provocando, previsiblemente, el desabastecimiento de material sanitario en algunos hospitales del mundo. Es por ello, que debemos hacer un uso responsable de las mascarillas, por ejemplo, y limitar su uso a pacientes ya contagiados a fin de evitar su propagación, a aquellos cuya salud puede verse empeorada por el posible contagio y al personal sanitario.