¿Qué son las energías limpias?

Se habla mucho de energías limpias y energías renovables pero, ¿son lo mismo? Hoy te explicamos todo sobre ellas.
¿Qué son las energías limpias?
Cuando hablamos de energías limpias lo primero que nos viene a la cabeza es: energías renovables. ¡Y no vamos desencaminados! Pero las energías limpias abarcan más allá de eso. Este tipo de energías tiene la ventaja de ser 100% renovable, verde y no contaminante. ¡Además de ser una fuente inagotable de energía!
Aunque parezcan lo mismo, no lo son. Las energías limpias tienen algunas diferencias con las energías renovables. ¿Quieres descubrirlas?

Cómo definimos a las energías limpias

Las energías limpias son aquellas que en su producción excluyen cualquier tipo de contaminante, sea del tipo que sea. El más común es el CO2, causante del efecto invernadero en nuestro planeta. Las energías limpias impulsan el avance de nuestro planeta por uno más verde y consciente del medio ambiente.
Estas energías son nuestra puerta hacia un futuro mejor en pos de preservar el medioambiente y terminar con la crisis de las energías contaminantes —además de que son finitas—, como el gas y el petróleo.

¿Qué diferencia a las energías limpias de las energías renovables?

A simple vista parecen lo mismo, van acompañadas de la mano pero… No son iguales. Aunque pueda parecer que las energías renovables son el futuro, ¿Sabías que también contaminan? En menor medida y de diferente manera que las energías no renovables, pero siguen siendo contaminantes. Por ejemplo, el biogás o biodiesel se consideran energías renovables pero su quema emite gases como el CO2.
Aunque la mayoría de energías renovables no contaminan, existen otras que sí. Por eso, la principal diferencia con las energías limpias reside en que estas no contaminan y por lo tanto, no generan contaminación de ningún tipo.

Energías limpias más comunes

La mayoría de estas fuentes de energía son energías renovables que ya conoces, porque como ya hemos dicho, son dos caras de la misma moneda.

Eólica

Todos conocemos la energía del viento, fuente inagotable de energía. Se obtiene al transformar la energía cinética generada por el viento en los molinos, generando así la electricidad. Existen dos tipos: terrestre y marina. La terrestre aprovecha las corrientes producidas en tierra mientras que la marina, utiliza la fuerza del viento producida en alta mar —donde alcanza más velocidad y es más constante—.

Solar

La energía solar ha sufrido un aumento debido a los cambios en las leyes del autoconsumo. Muchos disponen de placas solares en su hogar, aprovechando la energía que el sol nos ofrece. Convierte la luz en electricidad usando una tecnología basada en el efecto fotoeléctrico.

Hidráulica y mareomotriz

Con esta energía aprovechamos la fuerza del agua, siendo la hidráulica la que utiliza el agua cuando cae por un salto o desnivel mientras que la mareomotriz aprovecha la fuerza de las mareas. De las centrales hidroeléctricas surge el método de almacenamiento energético a gran escala más eficiente que existe actualmente.

Hidrógeno verde

Esta energía se basa en la generación de hidrógeno, el cual se genera a partir del agua mediante electrólisis. Así, se separa el oxígeno del agua, produciendo energía sin emitir dióxido de carbono. Si la energía empleada proviene de fuentes renovables, la energía que generamos sería 100% limpia y no habría generado ningún contaminante.

Biomasa

Usando la materia orgánica como combustible, conseguimos generar energía. Ya sea de la naturaleza o de los residuos orgánicos causados por los humanos, esta energía reutiliza la materia para darnos una energía limpia y renovable.

Geotérmica

Aprovechando el calor que el centro de la Tierra genera, podemos generar energía gracias a unas centrales situadas en unos yacimientos estratégicos. Existen dos tipos: de agua caliente o secos —provenientes de la piedra—.

Nuclear

Llegamos a la energía más polémica y discutida de todas. A pesar de lo que la gente cree, la energía nuclear es limpia a lo largo de su generación. Además, es una de las pocas fuentes de energía inagotables que existen gracias a las grandes reservas de uranio. Con lo que tenemos, seríamos capaces de generar energía miles de años más.
Las centrales nucleares únicamente emiten vapor a la atmósfera. Entonces, ¿Por qué tiene tan mala fama? La problemática viene con los residuos generados, los cuales no se degradan hasta miles de años después. No existe forma de deshacerse de ellos, por lo que la solución es cambiar los residuos de lugar cada cierto tiempo.