El agua que consume ChatGPT y otros impactos de la contaminación digital

¿Alguna vez te has preguntado cuánto contaminas cuando navegas? Hoy te lo desvelamos...
12 abr 2022
El agua que consume ChatGPT y otros impactos de la contaminación digital
Vivimos hiperconectados. Cada clic, cada búsqueda en internet o consulta a una inteligencia artificial como ChatGPT puede parecer insignificante. Sin embargo, detrás de cada una de estas acciones digitales se esconde una huella ambiental muy real. ¿Sabías que para que una IA funcione se necesita una enorme cantidad de energía y agua? Así es: entrenar y mantener modelos de inteligencia artificial requiere centros de datos que, para mantenerse operativos, consumen recursos que afectan directamente al medioambiente.

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En este artículo exploramos una de las caras menos conocidas de la era digital: el consumo hídrico y energético de la inteligencia artificial, especialmente en herramientas como ChatGPT, y cómo este fenómeno se conecta con la llamada "contaminación digital". Un concepto aún desconocido para muchos, pero de gran impacto para el planeta. Y lo más importante: también veremos qué pueden hacer las empresas para reducir esta huella, adoptar una sostenibilidad digital y avanzar hacia un futuro más eficiente, con el uso de energías limpias y tecnologías responsables.

¿Cuánta agua consume ChatGPT y otros modelos de inteligencia artificial?

El avance de la inteligencia artificial ha revolucionado nuestra forma de interactuar con la tecnología. Desde asistentes virtuales hasta sistemas de predicción y automatización, los modelos de IA están cada vez más presentes en nuestro día a día. Sin embargo, su desarrollo y funcionamiento tienen un coste ambiental significativo.

Consumo de agua en centros de datos

Los centros de datos —las enormes infraestructuras que almacenan, procesan y gestionan los datos que usamos en la nube— son el corazón del funcionamiento de la IA. Estos centros generan una gran cantidad de calor debido a la actividad constante de sus servidores. Para evitar el sobrecalentamiento, es necesario utilizar sistemas de refrigeración, y es ahí donde entra en juego el consumo de agua.

Un estudio reciente reveló que el entrenamiento de modelos avanzados de inteligencia artificial, como GPT-3 o GPT-4, puede consumir decenas de miles de litros de agua, dependiendo de la ubicación del centro de datos y de las condiciones climáticas locales. De hecho, se calcula que una sola sesión de conversación con un modelo como ChatGPT podría consumir, indirectamente, unos 500 ml de agua para su funcionamiento y refrigeración del sistema. Si lo multiplicamos por millones de interacciones diarias, el impacto se vuelve preocupante.

El problema se agrava si consideramos que muchas regiones del mundo ya enfrentan estrés hídrico. ¿Tiene sentido destinar tantos recursos naturales para mantener herramientas digitales? ¿Dónde trazamos el límite entre innovación tecnológica y sostenibilidad?

¿Qué es la contaminación digital?

El término "contaminación digital" puede sonar extraño a primera vista, pero se refiere a un conjunto de efectos ambientales que derivan del uso intensivo de tecnologías digitales. A pesar de que no produce humo visible ni residuos sólidos, la contaminación digital es muy real y tiene consecuencias tangibles.

Contaminación digital: definición y ejemplos cotidianos

La contaminación digital engloba el consumo energético, la emisión de CO₂, la generación de calor y el gasto de recursos naturales asociados al uso de internet, servidores, dispositivos electrónicos y software. Incluso una simple acción como enviar un correo electrónico o realizar una videollamada contribuye a esta forma de contaminación.

Algunos ejemplos cotidianos de contaminación digital incluyen:

  • Guardar miles de correos innecesarios en la nube.
  • Ver vídeos en streaming en calidad 4K cuando no es necesario.
  • Usar asistentes virtuales constantemente.
  • Mantener encendidos los dispositivos electrónicos sin uso.
  • No limpiar archivos en servidores o discos virtuales.

Aunque parezcan gestos inofensivos, cada uno de ellos tiene una huella de carbono. Según estimaciones, la industria digital global representa alrededor del 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y se prevé que esta cifra se duplique en los próximos años. En este contexto, incluso herramientas innovadoras como ChatGPT o motores de búsqueda deben evaluarse bajo una mirada crítica en cuanto a su impacto ambiental.

Contaminacion digital

Impacto ambiental de la contaminación digital en empresas

En el ámbito empresarial, la contaminación digital tiene consecuencias aún más amplias. El uso continuo de sistemas informáticos, servicios en la nube, videoconferencias, plataformas de trabajo colaborativo y redes sociales corporativas genera un consumo de energía que muchas veces pasa desapercibido. Y no solo se trata de electricidad: recordemos que cada interacción digital puede requerir agua para refrigerar los centros de datos implicados.

El impacto ambiental de esta dinámica se traduce en:

  • Mayores emisiones de carbono derivadas del uso de plataformas digitales.
  • Dependencia de infraestructuras energéticas no sostenibles.
  • Aumento en el consumo de recursos no renovables.
  • Generación de residuos electrónicos por la renovación constante de equipos.

Para muchas empresas, esto puede suponer un riesgo reputacional si no se toman medidas para compensar o mitigar este impacto. Hoy en día, los consumidores valoran cada vez más a las marcas que se comprometen con el cuidado del medioambiente, no solo en sus productos, sino también en sus procesos internos.

Además, este tipo de contaminación digital repercute en los costes operativos. Un consumo energético ineficiente se traduce en facturas elevadas, y la dependencia de soluciones tecnológicas sin criterios de eficiencia puede suponer una barrera para la competitividad a medio y largo plazo.

¿Cómo reducir la contaminación digital en el entorno empresarial?

Afortunadamente, existen múltiples estrategias para que las empresas puedan reducir su huella digital sin renunciar a la tecnología ni a la eficiencia operativa. De hecho, aplicar criterios de sostenibilidad digital puede ser una ventaja competitiva.

1. Migrar a soluciones en la nube con energía verde

No todos los centros de datos son iguales. Algunas empresas tecnológicas ya utilizan energía renovable para alimentar sus servidores. A la hora de contratar servicios en la nube, es importante verificar si están comprometidos con fuentes limpias de energía.

2. Optimizar el almacenamiento de datos

Muchos servidores están saturados de archivos innecesarios, versiones antiguas de documentos o datos duplicados. La limpieza digital regular ayuda a reducir la carga sobre los sistemas y, con ello, el consumo energético.

3. Apagar y desconectar dispositivos

Puede parecer obvio, pero muchas empresas dejan encendidos ordenadores, pantallas, routers y equipos durante horas sin uso. Automatizar el apagado o fomentar la cultura de la desconexión energética es un primer paso.

4. Promover hábitos sostenibles entre los empleados

Desde enviar menos correos hasta evitar el uso excesivo de plataformas de videollamada, pequeñas acciones pueden tener un gran impacto si se adoptan de forma generalizada. Incluir la sostenibilidad digital en la formación interna puede ser clave.

5. Usar proveedores energéticos sostenibles

Un paso fundamental para reducir la huella digital es contratar energía que provenga de fuentes renovables. Esto garantiza que cada acción digital tenga un impacto ambiental mucho menor desde el origen.

Como reducir la contaminacion digital en el entorno empresarial

Eficiencia energética y sostenibilidad digital en las empresas

La sostenibilidad digital no consiste en renunciar a la tecnología, sino en usarla de forma más inteligente. Adoptar criterios de eficiencia energética y apostar por tecnologías limpias y responsables es la base de un nuevo modelo empresarial más comprometido con el entorno.

Muchas empresas ya están transformando su infraestructura con este objetivo en mente: paneles solares, sistemas de autoconsumo, monitorización del consumo eléctrico, optimización de servidores, iluminación LED, entre otras soluciones. Todo esto se puede acompañar con tarifas adaptadas y sostenibles, como las que ofrecemos en Nabalia Energía.

Además, invertir en sostenibilidad digital también mejora la imagen de marca, facilita el cumplimiento normativo en materia ambiental y prepara a las empresas para futuros escenarios donde la eficiencia no será opcional, sino indispensable.

Reducir la huella digital también puede ser una oportunidad de ahorro. Implementar medidas de eficiencia energética y revisar los hábitos digitales puede significar una caída en las facturas eléctricas y un aumento en la productividad.

Un futuro digital más responsable

En este recorrido hemos explorado un aspecto poco conocido del uso de tecnologías avanzadas como ChatGPT: su impacto ambiental y, concretamente, su consumo de agua. Detrás de cada interacción digital hay un entramado físico de servidores, centros de datos y recursos que dejan huella en el planeta. La contaminación digital, aunque intangible a primera vista, está en crecimiento y tiene efectos reales sobre el medioambiente y sobre las operaciones de las empresas.

Sin embargo, este escenario también abre la puerta a nuevas soluciones. Las compañías pueden adoptar prácticas sostenibles, mejorar su eficiencia energética, reducir su dependencia de infraestructuras contaminantes y dar el paso hacia un modelo digital responsable y alineado con el respeto ambiental.

En Nabalia Energía ayudamos a las empresas a lograr esta transición con energía de fuentes 100% renovables, soluciones tecnológicas como el autoconsumo y asesoramiento personalizado para optimizar tanto el gasto energético como el impacto ambiental. Apostar por la sostenibilidad digital ya no es una opción, es una necesidad. ¿Y tú? Sabías que cada clic deja huella en el planeta? ¿Qué estás haciendo para reducir tu contaminación digital? ¿Está tu empresa preparada para liderar este cambio?